viernes, 29 de enero de 2010

De repente un extraño

 

Sucedió hace tiempo. Todo ocurrió muy rápido, de madrugada. Tres borrachos y un tenderete de embutidos sin vigilancia. Manos torpes se deslizaron furtivamente por debajo de la lona que cubría el puesto.

A la mañana siguiente, un chorizo colgaba acusadoramente de un gancho de la cocina.

Unos días más tarde, supe que había llegado el momento adecuado. Cogí un cuchillo y lo mutilé. Estaba en su punto, serviría para un buen guiso.

Pasaron las semanas pero el chorizo no menguaba. Más al contrario: como si de una estalactita se tratara, gotas oscuras supuraban de su punta cercenada. En el mármol, con el tiempo, se fue formando un pequeño e incriminatorio charco rojo.

Aún pasando la bayeta, la delatadora mancha correosa reaparecía una y otra vez. Había que dar fin a tal locura. Pero entonces, repentinamente, el goteo por fin cesó.

Largas semanas de cautiverio habían endurecido el cuerpo del delito. Traté de sacar unos taquitos para el aperitivo, pero no había filo que pudiera traspasar su piel.

Ni tan sólo los famosos cuchillos coreanos que se anuncian de madrugada en los programas de teletienda eran capaces de hacer un rasguño en el chorizo. Aquellos que alardeaban de cortar tornillos, tuvieron que reconocer, humillados, que se habían encontrado con la horma de su zapato.

Hoy él todavía está allí, colgado, impertérrito. Esperando no se sabe qué.

Quizás aguardando a que yo pierda la cordura.

Por si acaso, ahora siempre duermo con un cuchillo jamonero debajo de la almohada.

[Dedicado con todo mi afecto a mi señora, a quien le esperan muchas noches de insomnio]

jueves, 28 de enero de 2010

Hell's Kitchen: Revuelto de ajos tiernos con champiñones



El concepto de revuelto (o revoltillo, que suena menos vomitivo) es el último reducto de aquellos que no saben freír un huevo porque siempre se les rompe la yema, así como de los que tampoco saben hacer una tortilla porque se les despanzurra cuando tratan de darle la vuelta.

El revuelto es un soporte que admite un sinfín de ingredientes sin que importe demasiado que el volumen total de los alimentos invitados supere al de la masa tortillera. Es más, en un revuelto, lo que triunfa es que la gente sepa de qué es sin necesidad de practicar la autopsia a la amalgama. ¿O no da gozo ver cómo sobresalen, preciosas ellas, las colas de gamba?


Mmmm... gambas...
Concentrémonos en lo que toca, que hoy no había gambas en el congelador.

Ingredientes:
- Un manojo de ajos tiernos.
- Varios champiñones crudos laminados (donde 'varios' es un número no entero que puede ir desde un cacho de champiñón hasta mogollón de hongos).
- 4 huevos de gallina campera o de producción ecológica. Si se puede. Si no, los de una gallina que apenas cabe en una jaula también hacen un buen avío.
-Aceite y sal.

Preparación:
En una sartén de diámetro generoso, se tira un chorrillo de aceite y, cuando esté caliente, se tiran los ingredientes en un calculado orden de mayor a menor resistencia al chamuscamiento. Por lo tanto, los primeros en ir a parar a la paella serán nuestros amigos del bosque, los:


(1) Champiñones



Tras desastrosas experiencias en el pasado, se recomienda encarecidamente no utilizar champiñones naturales enteros. Porque hay que pelarlos. Y es un coñazo. No basta con limpiarlos debajo del grifo, como un tomate, no. Hay que rascar toda esa capa de mantillo que han acumulado desde su infancia en el monte hasta su envasado en una champifactoría de Villanueva de la Jara. Para no perjudicar la delicada piel de la seta, deben emplearse los dedos, por lo que la mugre automáticamente se transfiere al espacio que hay bajo nuestras uñas, dispuesto a tal efecto. En resumen: si no queremos ver cómo nuestras manos parecen haber rascado el culo a un minero asturiano, empleemos champiñones laminados.

A continuación arrojaremos los:

(2) Ajos tiernos



Nunca he deseado tanto que se experimente la transgénesis como en este caso. Cuando llega el momento de cortar este pariente cool del ajo, es obvio que se le deben extirpar las raíces, ir haciendo cortes transversales y seguir hasta... ¿dónde? "Cuando llegues a lo verde, paras", dice una vocecilla desde el confort del sofá. Sí claro, pero es que el tallo en sí es una paleta con un degradado de color que va del blanco 9010 al verde hoja. Aquí es donde entraría la ingeniería genética: deberían modificar los ajos tiernos de manera que les saliera una línea de puntos que indicara "cortar por aquí".

Pero no, de momento hay que arriesgarse a pasarse de corto o pasarse de largo. Por lo tanto, un Hell's Chef debe perpetrar sus guisos en la más absoluta clandestinidad. El plato de hoy, es un perfecto encubridor de este tipo de imperfecciones.

Pues eso, cortar en rodajitas y a la sartén. Cuando los ajos empiecen a ponerse doraditos y los champiñones renegridos, tirar los:

(3) Huevos



¿Qué decir de los huevos mas que deben cascarse, tirarles una pizca de sal y batirlos en un plato? Pues que un estudio estadístico del centro de estudios Indianos apunta que en cada caja de docena siempre hay un huevo cascado y un huevo cagado. El huevo roto será el primero en ser utilizado, preferentemente acompañado de por lo menos un par mas para disipar su potencial insalubridad. Del huevo cagado, solamente poner especial atención en que no se desprenda un fragmento de la parte mancillada en el plato sobre el que se va a batir. Pero vamos, que tampoco pasaría nada.

Otra de las características del revuelto es que tanto puede calcinarse como quedar poco hecho. O ambas cosas a la vez, como ha sucedido en el caso de hoy. Ante esta última circunstancia, se aplica el método de la escoba y el levantamiento de alfombra: se oculta la parte churruscada en la parte interna de la amalgama. Total, un revuelto no tiene forma definida y permite la aplicación de estas triquiñuelas. Si un Hell's Chef es lo suficientemente hábil, podría haber caído una colilla en la paella durante la cocción y nadie notaría la diferencia.

¡Buen provecho!

miércoles, 27 de enero de 2010

Comida para Perros. Introducción + sublimación de queso sobre panceta a las ricas hierbas

En mi fuero interno me debato si incluir esta nueva sección dentro de la saga Hell's Kitchen, o dejar que tome vida propia.

El conocimiento y el saber de Hell's Kitchen va dirigido a todos los incautos que pretendan hacer cocina de verdad, aunque les salga como un churro. Por el contrario, Comida para Perros solamente es una guía básica de referencia para aquel que no sabe cocinar ni tiene ganas.

Contando con que un alto porcentaje de la población de nuestro país siente la misma aversión por la cocina que un Ni-Ni por hacerse la cama
, el público potencial es enorme.



Sin más dilación, lancemos la primera receta:

Sublimación de queso sobre panceta a las ricas hierbas

Ingredientes:
dos lonchas de panceta + dos tranchetes + pimienta + orégano

Tiempo de preparación:

60 segundos

Tiempo de cocción:

60 segundos

Tiempo de enfriamiento:

60 segundos

Preparados, listos, ya.

Colocar las dos lonchas sobre un plato; un plato en el cual quepan las dos lonchas completamente estiradas. La colocación, puede ser en paralelo, perpendicular o formando ángulo, se deja a la elección del autor, siempre y cuando no se superpongan las dos piezas.


Tirar pimienta molida por encima, preferentemente por encima de la panceta.


Partir los tranchetes en dos de manera que queden dos rectángulos casi iguales. Lo de que queden exactamente iguales, ni se plantea. Además, el corte irregular es parecido al de la propia panceta. Es más, cumpliendo una proporción áurea, las dos mitades de tranchetes suman la longitud del bacon. Esto confirma que los dos ingredientes están hechos el uno para el otro.


Espolvorear unas briznas de orégano, perejil, tomillo, hinojo, perifollo, hierbabuena o la chusta de un porro con tal de darle un toque final al conjunto.


Meter en el microondas a máxima potencia durante un minuto. Si no eres tú el que va a limpiar el interior del aparato (lo más seguro), puedes meterle caña medio minuto más. Sin miedo, aunque oigas explosiones y chisporroteos, todo está en orden.


Dejar enfriar y comer con las manos.


Bonus: sólo se mancha un plato. El microondas, como hemos insinuado antes, no cuenta.

martes, 26 de enero de 2010

El baile del pañuelo

Si hace tan sólo una semana me hubierais preguntado cómo me siento, os hubiera dicho "estoy hecho un chaval", a lo Paco Martínez Soria.

Pero fue llegar el fin de semana y pillar un virus estomacal suave pero molesto. Suave pero molesto significa que no tienes vómitos ni te vas defecando por los rincones, pero que tienes que pasar a la dieta de Fortasec, arroz hervido, pollo a la plancha y gotero de Aquarius.

Yo que soy un viajero curtido y con el estómago a prueba de bombas, sólo me puse en serio con el medicamento y la bebida con solución salina. Además, el viernes por la noche había quedado para cenar en un japonés que tenía ganas de probar.

Algún espabilado dirá que me pasé de listo y que me estuve muriéndo por el esfínter el resto del fin de semana. Pues no. Como mucho algún susto tonto con algún pedo líquido y ya está. La cuestión no es esa.

Ayer lunes, me levanté un pelín congestionado, así que agarré un pañuelo de tela de ese ingente ajuar que he logrado atesorar a lo largo de mi vida. E hice bien, pues me pasé la mitad del día estornudando y sonándome los mocos. Al constar el pañuelo de tela de un tamaño y capacidad de absorción limitados, el resto del día lo dediqué al hurto de papel higiénico por los cuartos de baño.

Por un agujero de la maldita nariz no paraba de fluir incansable un río de moco líquido, otorgándome idéntico aspecto al de los trolls que salían en David el Gnomo. Mi orificio nasal tenía más perdidas que Concha Velasco en la Oktoberfest.

A continuación aparecen los sabios consejos de los inoportunos de siempre:

-¿Ya te estás tomando algo? [joder, que me acaba de aflorar un constipado, ¿que queréis?¿que me vaya a urgencias?]

-lo mejor es que te tomes el zumo de media lima y medio limón. [ecs, ¿y quedarme como el Fary? paso]

-¿sabes lo que va bien? medio pimiento rojo crudo troceadito con un chorro de salsa Lea Perrins. [¡eeeeecs! ¿que me queréis, verme vomitar también?]

-eso es por estos cambios de temperaturas, que está el tiempo loco. [exacto, ahora mismo llamo a Obama y le pido que detenga el cambio climático]

 En definitiva, que después de una tarde inacabable acompañado de mi nariz de plañidera, llego a casa y activo el plan de emergencia. Lo primero es tirar el sufrido pañuelo al cesto de la ropa sucia y aprovisionarme de unos cuantos más. Uno metido en la cintura del pantalón del pijama, otro encima de la mesa del comedor, otro debajo de la almohada para cuando me vaya a dormir. Y es que los pañuelos de tela son como los marines, están en todas partes, en sus bases, esperando a ser llamados para entrar en acción. Luego puede que acaben arrugados y resecos en las profundidades de un sofá o en el bolsillo de un batín que ya no volveremos a utilizar hasta el invierno que viene. Se calcula que dos de cada diez pañuelos son declarados desaparecidos en combate.

Antes de acostarme, chute de Rhinospray, trago de Flumil y pildorazo de Vincigrip. A ver quién puede a quién.

Pues ha podido el catarro. No me ha dejado dormir más que tres horas seguidas, es como tener un bebé. Cuando no tenía tos, se me abrían las compuertas de la nariz chorreante o me levantava a mear de tanto líquido que estaba tomando.

Al final esta mañana he mandado un SMS a mi jefe y he decidido que lo mejor era sudarla bien en la cama. Sin ningún tipo de diagnóstico fiable, preveo que mañana iré de nuevo a trabajar, me encuentre como me encuentre. Esto se debe a la presión recibida por parte del Gobierno:

1) El ministro de Trabajo, encarnado en mi jefe, ha llamado a mediodía a ver cómo estaba y me ha explicado que siempre que no estoy pasa algo, que se le ha venido un montón de trabajo encima, que si mañana hay una reunión pero que si tú te encuentras mal la desconvoco...

2) La Ministra de Sanidad y Economía, representada por mi señora, ha considerado que en el último viaje al súper no compraba Aquarius sino una sin marca que pone "Bebida para deportistas", que es más barata y seguro que hace lo mismo. Pues nada, llegó el recorte presupuestario para cuidados paliativos.

3) El ministerio de Educación y Cultura, manifestado a través de la tele se ha encargado de administrarme una sobredosis (sin receta ni nada) de despelleje mediante el visionado de programas como "Objetivo mediación", "Sálvame", "Tal cual lo contamos" o "El diario". Así, a pelo, y yo sin ser capaz de tirarme del sofá ni de arrancarme los ojos.

Definitivamente, mañana iré a trabajar.

lunes, 25 de enero de 2010

Pinzamientos profundos


Hoy dos pinzas de madera montan guardia bajo la tormenta, como dos lúgubres notas musicales en una triste partitura.

Cuando el temporal haya amainado será el momento en que los tambores de las lavadoras redoblen de alegría, abriendo las puertas a un enjambre multicolor dispuesto a posarse en las cuerdas de los tendederos. Los patios de luces, se convertirán en patios de butacas en los que todos y cada uno de los espectadores buscarán un lugar privilegiado para recibir los cálidos rayos del intérprete solista.

Y en este punto es donde yo, un humilde acomodador, hago mi aparición.

Con el propósito de disponer a los asistentes de un modo equilibrado, emparejo las pinzas tratando que sean del mismo color. El día que me siento inspirado, incluso intento que éstas sean similares al color de la prenda que van a acompañar. De ese modo, las pinzas de plástico se funden con las camisetas de colores alegres, mientras que las clásicas de madera se unen a los más formales calcetines negros.

Educadamente, dejamos pasar primero a los más mayores: viejos tejanos, camisas apolilladas, jerseys de toda la vida. A continuación se colocan las camisetas más desenfadadas y reivindicativas y finalmente, llenando los huecos libres, parejitas de calcetines, calzoncillos solteros y pañuelos desconsolados.

El aforo está completo. El espectáculo de un nuevo día está a punto de empezar y la audiencia embelesada cierra los ojos para recibir los primeros rayos del astro. Y, gracias a una mágica alquimia, sus espíritus y sus temperaturas se elevan hasta perder la conciencia, despertando extenuados en un cesto de mimbre o en el fondo de un cajón.

Y algunos de vosotros os preguntaréis qué sentido tiene todo esto para mí, y la verdad es que no sé qué responderos. A menudo creo que a veces se me va la pinza.

domingo, 24 de enero de 2010

La velocidad y el tocino (m/s & tcn)


Este fin de semana salía otra de éstas noticias absurdas que tanto llaman la atención; o por lo menos a mi, claro.

Caroline Cartwright, una británica de 48 años, fue condenada a ocho semanas de prisión por conducta antisocial por el reiterado incumplimiento de una advertencia por exceso de ruido. Y el ruido no era otro que los gemidos que la susodicha profería al mantener sus relaciones conyugales en la intimidad del hogar.

Al principio los vecinos estaban aterrorizados al pensar que estaban asesinando a alguien (de hecho la estaban matando de gusto) o que tenía lugar algo sobrenatural (la actividad sexual a esas edades, aunque algunos lo crean, no puede considerarse un fenómeno extraño). Finalmente se desentrañó el misterio y, tras constatar que las manifestaciones de placer de la mujer alcanzaban los 47 decibelios, se presentó la correspondiente denuncia.

Después de dos años el caso ha llegado a juicio y a la juez Beatrice Bolton le ha bastado con escuchar una corta grabación de los ruidos que profería la mujer para entender la perturbación que se había adueñado del vecindario. En palabras de la propia juez: "además está muy claro que no hace usted ningún esfuerzo por callarse".

La acusada se defiende en que no lo hace a propósito y que trató de minimizar la situación tratando de tener sexo por la mañana en lugar de por la madrugada como tenía por costumbre. En cualquier caso, la sentencia se hará efectiva si en el periodo de un año los Cartwright vuelven a las andadas.

Lo que llevará a la Sra. Cartwright a prisión (además de su pasión desenfrenada) será la capacidad humana de medir todo lo mensurable. Si no se pudiera registrar y medir, no se podrían establecer limitaciones. Sin estos límites, todo lo perceptible no dejaría de ser una visión subjetiva del suceso.

Por lo tanto, el principal enemigo de la señora Cartwright se encuentra encerrado en una caja fuerte de París.

¿Cómo es eso posible? Veamos.

Los barritos de la mujer se han medido en decibelios para poder demostrar la molestia y la  envidia de sus vecinos de escalera. El cálculo de un decibelio se expresa mediante la fórmula:


En la que W es la potencia a estudiar en vatios (o watts). Eso implica conocer que un vatio es igual a:


la potencia que da lugar a una producción de energía igual a un julio por segundo. Y claro, tendremos que saber que un julio es:



el trabajo producido por la fuerza de un newton, cuyo punto de aplicación se desplaza un metro en la dirección de la fuerza. ¿Newton? ¿El de las manzanas? Correcto. En este caso da nombre a una unidad de fuerza, expresada:



El newton es la fuerza necesaria para proporcionar una aceleración de un metro por segundo a un objeto cuya masa es de un kilogramo.

Por fin empiezan a aparecer conceptos manejables para el urbanita medio ¿verdad? Pero si hurgamos en el sentido estricto de estas unidades, comprobaremos con angustia que hasta los conceptos más básicos escapan a nuestra capacidad de entendimiento.

Veamos sino que un segundo es la duración de 9.192.631.770 periodos de la radiación correspondiente a la transición entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del átomo de cesio. Aquí un servidor no ha visto un átomo de cesio en la vida, así que de momento aparcaremos el concepto tiempo y otorgaremos un cierto grado de confianza a mi reloj de pulsera retro con calculadora y mando infrarrojos.

El metro. Todo el mundo se piensa que domina el concepto metro: medimos las casas en metros cuadrados, nos desplazamos por kilómetros de carreteras, consumimos gas y agua a metros cúbicos, viajamos en metro... Pero ¿qué cara se nos queda cuando nos definen el metro como el espacio que recorre la luz en el vacío durante un tiempo de 1/299.792.458 segundos? Porque eso nos lleva de nuevo a comprender lo que es un segundo, y de ahí no habíamos salido muy bien parados.

Nos queda el quilo. En los alegres días de la Revolución Francesa se determinó que un kilogramo equivalía a la masa de un litro de agua destilada pura a una atmósfera de presión y a una temperatura de 3,98 ºC. Más referencias a otras unidades. Que no cunda el pánico. Algúna mente preclara decidió dejarse de jaleos innecesarios y se decidió fabricar un bloque compuesto por una aleación de platino e iridio (al 90% y 10%), cuyo peso equivalía más o menos al ideal del litro de agua.

Lo pusieron a buen recaudo en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas y dijeron que el que quisiera calibrar su balanza que fuera allá y lo hiciera. El problema de disponer de una referencia material como ésta es que en el último siglo el patrón de París ha perdido, por razones aún desconocidas, cerca de 50 microgramos. Por lo tanto en el futuro emplearemos una unidad que se conocerá como Kgg. o "kilogramo gastao".

En definitiva, este artículo que no ha hecho más que irse por las ramas, sólo ha venido a dar respuesta a ese interrogante filosófico que dice: ¿qué tiene que ver la velocidad con el tocino? Pues como se ha podido comprobar, si se tira del ovillo, tiene que ver y mucho.

Y si no que se lo pregunten a los vecinos de la Cartwright: la intensidad de los chillidos que emite la muy cochina es inversamente proporcional a la celeridad con que se resuelve la cuestión en los juzgados.

jueves, 21 de enero de 2010

Hell's Kitchen: croquetas


Hoy desvelaremos el arte de tirar unas cuantas croquetas en una sartén con aceite.

Dado que una bolsa puede contener una docena de las susodichas croquetas, combinaremos dos técnicas milenarias para ofrecer un festival de sensaciones a nuestro paladar.

Es muy importante realizar la siguiente operación para garantizar el mejor de los resultados: sacar la bolsa del congelador, extraer la mitad de su contenido y guardar la bolsa de nuevo en el frigorífico. Dejar que las unidades de la primera tanda se descongelen unos minutos a temperatura ambiente, tras lo cual procederemos a preparar la:
 

Tempura de croquetas

Encender uno de los fogones y, sin dar tiempo a que se caliente ni nada, tirar las croquetas de inmediato en abundante aceite. Eso permitirá que las croquetas absorban una cantidad de líquido superior a la habitual, dándole a la masa ese toque mediterráneo tan saludable. Al minuto, las retiraremos de la sartén, conservando todas las vitaminas y propiedades del alimento.
 

A continuación, subiremos el fuego a tope y, cuando la humareda sea de un tamaño considerable, abriremos las ventanas, encenderemos el extractor a máximum power y arrojaremos las croquetas restantes directamente del congelador para elaborar el:
 

Sorbete crujiente de croquetas 

Es importante no dejarse dominar por el pánico, pues va a tener lugar una reacción violenta en la sartén, debido a que el aceite hirviendo y el hielo de las croquetas explosionará, chisporroteando en todas las direcciones. Puesto que los daños personales difícilmente pasarán de quemaduras de primer grado (a no ser que haya mala suerte y nos salpique en un ojo), trataremos de conservar la calma y mantendremos las croquetas bajo control hasta que la corteza exterior adquiera una tonalidad… tonalidad no, color negro.
 

Habremos conseguido unas amorfas cápsulas de carbón, cuya virtud reside en que bajo una quebradiza corteza con sabor a nada, emergerá una pasta dura y fría con sabor a algo que iremos chupando poco a poco.
 

Con cuidado de no resbalar por el suelo, pues éste habrá quedado irremediablemente cubierto de microscópicas partículas de aceite de girasol, alternaremos los dos tipos de croquetas en un plato grande sin lechuga y sin nada, y nos dirigiremos a la mesa para disfrutar de una bien merecida cena.
 

El experto en nutrición sugiere acompañar el plato con una Cocacola bien fría.
 

¡Buen provecho!

miércoles, 20 de enero de 2010

Hell's kitchen: Vichyssoise a la Kale Borroka



Ingredientes para la pasta base:

Puerros, patatas, cebolla, leche, nata líquida, mantequilla y caldo vegetal; todo ello en diferentes cantidades y estados de caducidad. Sal y pimienta.
 
Artefactos colaterales:
Olla de cacerolada, una batidora, un palo (en forma de cuchara) y acero toledano. 

Acciones preliminares:
Lance al suelo el molinillo de la pimienta. Esparcir los cristales por el suelo de la cocina, procurando mezclar bien los fragmentos con los granos de pimienta. Barrer. 

Preparación:
Esgrima un cuchillo y ataque las piezas de verdura hasta reducirlas a trozos. En un vano intento por la supervivencia, la cebolla y los puerros se defenderán soltando gases lacrimógenos, por lo que es conveniente cubrirse la cara con un pañuelo palestino. 

Acorrale el bloque de mantequilla hasta que se venga abajo. Esparza los restos por las paredes y tire la cebolla bien picada en la cacerola. Deje cocer un rato hasta que huela a quemado. Raspe el fondo del recipiente y arroje los puerros. Cuando vuelva a oler a humo, regrese a la cocina y agregue las patatas al incendio. 

En cuanto el humo se vuelva muy espeso, incorpore el caldo vegetal al magma burbujeante y huya del lugar de los hechos. Cuando todo esté más calmado, regrese, apague el fuego y vierta la leche dentro y fuera del recipiente, a partes iguales. Eche una pizca sal y aderece con la pimienta que haya logrado recuperar con la escoba. 

Enchufe la batidora a la red eléctrica doméstica y agite a la masa. Procure no verse salpicado por las consecuencias del alboroto y finalmente añada la nata líquida para suavizar los hechos. 

Dejar enfriar el asunto. 

Servir a la opinión pública adornando la realidad con unas hojitas de perejil. En cualquier caso nunca asuma la autoría. 

¡Rico, rico, y con fundamentalismo!

domingo, 17 de enero de 2010

Izquierda Unida's Most Wanted



Amigos y amigas, desde aquí solicito formalmente que el 2010 sea declarado Año Internacional del Despropósito y la Chirigota.

En una nueva vuelta de tuerca, los amigos americanos han vuelto a armarla. Esta semana se difundieron unas imágenes de cómo sería hoy el rostro de Osama "America's Most Wanted" bin Laden. El director adjunto de la Sección de Ciencia y Tecnología (STB) del FBI, Louis E. Grever, asumía con orgullo su papel en el desarrollo de la imagen, para convertirla en un "poderoso ejemplo de cómo los avances de la ciencia se pueden utilizar para ayudar a encontrar y llevar ante la Justicia a las personas buscadas".

Asimismo continuaba en su declaración diciendo que "el FBI tiene y seguirá utilizando las técnicas más punteras en análisis forense y biométrico para nuestros casos más difíciles".

Bueno, a estas alturas de vida, entre la recesión económica y lo pardillos que son los americanos, ya nos imaginábamos que en los sótanos del FBI no debía abundar la tecnología del futuro ni los genios informáticos de Silicon Valley. Pero de ahí a que tiren de Google y Photoshop para hacer un refrito con la cara del pobre Gaspar Llamazares, hay un trecho.

Tratando de salir del paso, el portavoz del FBI, Ken Hoffman, explicó que sus expertos forenses tienen una amplia variedad de rasgos genéricos del rostro que pueden elegir del programa que usan para crear estas imágenes simuladas, pero que por alguna razón un técnico en particular no estaba satisfecho con el pelo que ofrecía el programa y por iniciativa propia decidió acudir a las imágenes de Google. Lo que no explica es qué criterio de búsqueda aplicó el artista digital para que le apareciera el careto de un comunista riojano; quizás tecleó:"enemigo del capital+islamista". Y el motor de búsqueda de Google, raudo y veloz, encontró a un comunista (hoy en día quedan pocos, francamente) sucesor directo de Julio Anguita "El Califa de Córdoba", cuyo parecido con Fidel Castro (sponsor oficial del Mundial del Terror) es del 99%. La magia binaria hizo el resto.


La conexión cubano-ibérica hizo saltar las alarmas en el edificio J. Edgar Hoover

Pero claro. Luego se destapa que han empleado nuevamente los rasgos del ex-coordinador de Izquierda Unida para recrear el jeto de Atiyah Abd al-Rahman, capo de Al Qaeda en Irán.



Esto significa indudablemente que Llamazares se habría labrado una gran carrera en el mundillo del terrorismo internacional. Ya me imagino yo que al echar el currículum en Al Qaeda lo seleccionarían sólo al ver la foto, sin pedir referencias ni nada.

Ahora, un pobre trabajador de la oficina federal se acaba de quedar sin curro. Y todo por querer dar lo mejor de sí mismo en un entorno de trabajo precario que no proporciona los mejores soportes informáticos. El hombre se vio obligado a tirar de Google, Facebook y Fotolog para reconstruir la cara de los villanos más buscados por los líderes del mundo libre.

¿Que cómo se yo que se ha quedado sin trabajo? Es evidente. Cuando en las declaraciones de sus jefes indican que actuó "por iniciativa propia", eso significa que lo han dejado más tirado que una colilla. Yo, ante eso, no puedo más que aprovechar la situación y ofrecer al FBI mis habilidades recombinando píxeles de los terroristas más buscados y asociarlos con los rostros españoles notables.

Como por ejemplo:


Ayman Al Zawahiri de mayor sería como Santiago Carrillo. Nótese esa mirada vidriosa, esa cara de pocos amigos y el poco pelo en la cabeza.

O si no:



Ramadan Abdullah Mohammad Shallah es clavado a José María Fidalgo. El primero, fundador de la Yihad Islamista Palestina, sólo necesita ponerse unas gafas para confundirse con el líder de Comisiones Obreras.

Aquí uno puede pensar que sólo los líderes de izquierdas y sindicales tienen cara de sembrar el pánico en embajadas estadounidenses y aeropuertos, pero no. Ved sino:



Abdelkarim Hussein Mohamed Al-Nasser en una versión joven de Emilio Botín. El presidente del Santander enfatiza su maléfica apariencia con esa pose tan a lo Montgomery Burns que parece que esté diciendo "excelente...".

Y es que en este país, todavía se nos notan en la cara los casi ochocientos años de dominio musulmán.

Nos pese lo que nos pese.

jueves, 14 de enero de 2010

Saturday, Bloody Saturday


Hay ocasiones en las que un papelito y el imán de nevera que lo sujeta parece que estén hechos el uno para el otro...