Ramón Martí Alsina tardó 6 años en pintar esta obra a la que tuvo el poco criterio de llamarla "Camino de Granollers".
Quizás si le hubiera dedicado diez minutos de esos seis años que se pasó con el lienzo a ponerle un título más molón, ahora mismo no aparecería en este blog.
¿Por qué no llamarlo "El bandolero se impacienta por atracar a dos incautos paseantes"?
La escena lo tiene todo para enganchar al espectador del siglo XIX, ávido de emociones y tensión sin par: un camino sin escapatoria, un matrimonio disfuncional y un criminal pertrechado de un enorme garrote y una bandana de pandillero.
A pesar de que se masca la tragedia, lo que no queda claro es si el delincuente dejará tiesos a estos dos o bien la fornida señora se va a poner a repartir hostias como panes.
Ramón Martí Alsina, genio del suspense, se llevó el secreto a la tumba.
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