lunes, 30 de diciembre de 2013

WTF? La leyenda del samurai: 47 Ronin (parte 2)

Un buen teaser es al erotismo lo mismo que el trailer de '47 Ronin' a la pornografía. Es decir, más vale sugerir lo que sucederá en una peli de 2 horas que enseñar todo el material en 2 minutos. El espectador se va a ir... pero a cualquier lado menos al cine.

Dicho esto, empecemos con el spoiler.


En el Japón feudal un niño huye de un bosque habitado por unos demonios que lo han criado y enseñado artes marciales de las buenas. Pero lejos de querer aprovechar ese don el chaval decide poner los pies en polvorosa no sin antes llevarse unos buenos zarpazos en la cabeza. Esas marcas parece que van a significar algo antes de que se vuelvan a encender las luces de la sala pero después de que la limpiadora insistiera en que me levantara de la butaca me di cuenta de que igual no.

El chaval cae exhausto con la cara dentro de un charco y aparece un aprendiz de guerrero supuestamente con la intención de socorrerle pero le da como una especie de tabardillo y decide que es mejor acabar de hundirle la cabeza en el agua por ser mestizo e hijo adoptivo de demonios y con ello dar fin al que se convertirá en el incómodo coprotagonista de la historia.

El chico moribundo a pesar de estar moribundo se revuelve con una agilidad sobrehumana y coloca el filo de una espada en el cuello del aprendiz de guerrero. Así es como se conocen Kai el mestizo y Oishi, el futuro jefe de los samurais de Ako. El caudillo de Ako, el señor Asano presencia la escena y, dado que es un hombre que ha estudiado Educación para la Ciudadanía, es de la opinión de que la diversidad es buena. El narrador dice que el señor Asano ha visto en Kai algo especial y cuando se lo lleva a su pueblo, el narrador también dice que Mika, la hija del señor Asano también ve algo especial en el niño salvaje. Estuve forcejeando con el acomodador para que me dejara un rato más en la sala después de que se fuera todo el mundo pero para mi desgracia no tuve la oportunidad de saber qué ven ambos en Kai. Bueno, igual era algo sexual porque ya de mayores a Mika se le hace el sushi agua cada vez que se encuentra con Kai. Y el señor Asano... pues no se sabe porque el señor se suicida a regañadientes sin haber cruzado una palabra con el mestizo en lo que va de película.

Pues eso, que pasan los años, el mestizo vive en una choza de mala muerte en medio del bosque y sirve como una especie de criado de los japoneses de la región de Ako, que me da a mi que ni lo tienen dado de alta ni nada de nada. Un buen día se van de cacería para dar muerte a una bestia parda que habita en el bosque. El bicho es una mezcla de toro gigante con aspecto de dragón, cola interminable, toneladas de dientes, melena de león  y varios pares de ojos. Lo han hecho en plan "ni intentéis reconocer lo que es porque no lo acertaríais en la vida". En fin, que el animal raro sale más disparado que el toro Ratón arremetiendo todo lo que pilla hasta que Kai el mestizo lo ensarta con la espada de uno de los samurais del señor Asano, que ha caído al suelo. Como no hay nadie más en ese momento, el samurai se atribuye la muerte de la bestia ya que Kai es un paria que no tiene derecho a empuñar un arma. En ese momento surge de entre el follaje una zorra blanca con un ojo verde y otro azul y Kai el Observador deduce de modo infalible que es una bruja. Instantes después vienen los hombres del señor Asano que felicitan al samurai y cortan un trozo del cuerno del bicho muerto como regalo al Shogun, que es el que parte el bacalao en Japón. El resto del animal lo dejan ahí tirado para que se pudra. Ya no es que se lo lleven para disecarlo y exponerlo en el museo de Historia Natural, ni cuelguen la cabeza como trofeo en la salita de estar del señor Asano. Es que ni siquiera hacen un banquete a lo Astérix y Obélix con la carne del mastodonte abatido... un desperdicio.

Un buen día el shogun decide hacer una visita al señor Asano y con él viene el señor Kira, caudillo de una provincia rival. Se organizan unos torneos y entre la gente, Kai el Observador distingue en la distancia a una dama con un ojo azul y otro verde. Por si el espectador es un poco lerdo, el director decide insertar una escena en la que se ven los ojos de la zorra blanca que.. vais a alucinar pero son del mismo color que el de la dama de compañía del señor Kira. Kai el Observador deduce que zorra y señora la misma cosa son por feo que quede así puesto por escrito. Va corriendo a avisar a Oishi, ya convertido en jefe de los samurais del señor Asano pero este no se lo toma en serio, como es obvio.

Llega el día del torneo y la bruja deja grogui al campeón del señor Asano para que no pueda salir a luchar con el guerrero del señor Kira y de esta manera dejar en ridículo al equipo local. Sin pensárselo dos veces, Kai el Espontáneo se viste con una armadura de guerrero que le tapa la cara y sale a darlo todo en la palestra. El oponente es una mole de mucho cuidado que lleva una armadura que da bastante respeto. El luchador gigantesco derriba a Kai el Espontáneo dejándole el rostro al descubierto. En ese instante el shogun se percata, a pesar de la distancia, que Kai no es un samurai de verdad sino un impostor y detiene el combate. Ordena que le corten la cabeza pero Mika ruega clemencia y el señor Asano implora clemencia. La clemencia del shogun se traduce en que despojen al falso samurai de la armadura y lo muelan a palos. En el mundo real Kai el Apaleado debería haber acabado en una silla de ruedas pero el guión exige que este tipo aguante hasta el final de la película por lo que con un par de vendas y algunos quejidos reprimidos, Kai el Apaleado se va recuperando en su infravivienda.

Entretanto el malísimo señor Kira le pide a la bruja que se ocupe del señor Asano de una manera muy inteligente a la par que arriesgada: invoca una araña que emponzoña al viejo mientras duerme, creándole la alucinación de que el señor Kira está violando a su amada hija. Presa del delirio desenvaina su espada dispuesto a dar matarile a su invitado. Un plan que podría haber salido muy mal de no ser por que la guardia personal del señor Kira interviene en 0.5 segundos antes de que el embrujado Asano se haga una chaqueta de piel con el malvado Kira.

El shogun, que a estas alturas debe estar maldiciendo la hora en que decidió visitar a su vasallo, decreta que el señor Asano debe morir por intentar asesinar a su huésped en horas intempestivas. Pero dado el buen rollo que hay entre el shogun y el señor Asano,  permite que este último muera honorablemente mediante el situal del seppuku, familiarmente conocido como harakiri. Dicho y hecho, Asano se clava la daga ritual en el vientre y su fiel samurai Oishi le corta la cabeza para poner fin a su sufrimiento. Los samurais, cual moderno ERE, al perder a su amo, pierden su trabajo, su honorabilidad y quedan convertidos en ronin.

A Kai el Convaleciente lo venden como esclavo y a Oishi lo echan al fondo de un pozo y se olvidan de él hasta que pasa un año. Pasado ese tiempo, Oishi es sacado del pozo sin que se aprecie ningún tipo de secuela física ni mental, lo cual ya es bastante sorprendente de por si. Llega a su casa y le pide el divorcio a su mujer para simular que no está tramando nada contra su enemigo Kira y encarga a su hijo que reúna a los ex-samurais para perpetrar una venganza de las gordas.

A continuación se dirige a la isla de los Holandeses para rescatar a Kai el Street Fighter de su esclavitud. Al llegar al poblado, que no es otra cosa que un parque de caravanas pero en barco, cruza unas palabras con zombie boy y encuentra a Kai peleando con lo que parece un orco berserker. Kai decapita a su oponente y acto seguido le plantan delante a Oishi para que se enfrenten a muerte (no se sabe muy bien cómo se llega a esta situación, pero esa es la cosa). Ambos luchan con denuedo y parece que Kai el Street Fighter quiera en verdad cargarse a Oishi pero se trata de una triquiñuela muy mala para salir huyendo de allí. Lanzan un quinqué que explota como si contuviera napalm y los barcos empiezan a arder como España en verano. Hay mucha pelea y confusión. Tanta que la siguiente escena muestra a ambos protagonistas fuera de peligro a mucha distancia de allí y con sus perseguidores rascándose la cabeza pensando en cómo se les han escurrido de las manos. Igual que los espectadores.

Ambos llegan al punto de reunión establecido con los ronin, los cuales han sido reunidos en apenas una semana. Probablemente estaban todos en contacto a través de un grupo de whatsapp pero eso es una conjetura mía. Los ronin protestan por tener que aceptar la presencia de Kai el Indeseable pero Oishi dice que es como las lentejas y que andando y a la chita callando. Los forajidos deben reunir armas para llevar a cabo su venganza contra el señor Kira pero dado que no tienen presupuesto y robarlas a sus enemigos es una tarea lenta, Kai el Cleptómano les propone ir al bosque de los demonios tengu de los cuales escapó y tomar unas cuantas espadas prestadas.

Kai el Cleptómano y Oishi entran en la guarida de los tengu y mientras Oishi es víctima de unas alucinaciones trampa que le han preparado los monjes demonio, Kai se ve cara a cara con su antiguo mentor. Lo de cara a cara es un decir porque el demonio tengu tiene el rostro más churruscado que Niki Lauda. Este recrimina a Kai el Desagradecido que por qué te fuiste, con lo bien que te tratábamos, la de cosas que te enseñamos, etc. Un tema de fuga adolescente no resuelto y que a nadie importa dado que no se sabe qué artes oscuras le enseñaron al niño ni qué motivó su huida al mundo de los hombres que ahora tanto le desprecian. Kai el Cría-Cuervos-Que-Te-Sacarán-Los-Ojos ni corto ni perezoso le birla la espada al demonio y por algún extraño acuerdo mercantil del que nadie, ni siquiera el espectador, es testigo, los ronin consiguen buenas espadas de acero toledano para acometer su complot homicida.

Planean matar al señor Kira antes de que se case con la hija del difunto señor Asano así que envían espías a territorio enemigo para que averigüen en qué momento su objetivo va a ser más vulnerable. Uno de los ronin descubre en un prostíbulo que Kira irá a rezar al cementerio de sus ancestros por lo que consideran que en ese momento será muy vulnerable. Pero atentos, que quien le facilita esa información es una señorita con un ojo de color azul y otro verde... Y aquí el director no ha puesto la imagen de la zorra blanca con los ojos de esos colores ni nada! A lo loco... el que lo pille mejor pa él, habrá pensado.

Total, que van los ronin al lugar de la emboscada y se dan cuenta... pues de eso.



La bruja se despacha abrasando a varios de los ronin con bolas de fuego y espectáculo de fuegos artificiales a cargo de Pirotecnia Caballer. De entre las llamas sale el primo lejano del Hombre de Negro que acaba con uno de los ronin que tienen frase en la peli. Los conspiradores salen huyendo por patas y de un modo que no se sabe muy bien cómo no solo consiguen dejar atrás a los perseguidores sino convencerlos de que todos han muerto y ya no representan una amenaza para el señor Kira (lo de las huidas creíbles es un tema que el director Carl Rinsch debe pulir un poquito más de cara a lo sucesivo).

El grupo salvaje decide en ese momento firmar un manifiesto en el que los 47 ronin que quedan sean recordados por la tropelía que van a cometer. A los que han caído por el camino, que les den por el ojal. Eso es compañerismo, coño!

Los arriba firmantes se encuentran con una compañía de actores que se dirige al castillo del señor Kira con el propósito de amenizar la ceremonia de la boda. Parte de los ronin se infiltra con la compañía ambulante, asesina a la guardia del castillo con una eficiencia espeluznante y franquea el paso al resto de sus compañeros sedientos de sangre. Se da paso a una escabechina que ni el 2 de mayo en la que casi se llevan por delante a Mika, la hija del finado señor Asano. Alguien dice "proteged a la princesa!" pero que yo sepa Mika no es princesa ni es nada pero en el fragor de la pelea se dice cualquier cosa. Ella y el que iba a ser su esposo, el señor Kira emprenden una huida similar a la de los árbitros polémicos hacia el túnel de vestidores, con la guardia personal haciéndoles pantalla con los escudos para protegerlos de una lluvia de flechas. Cuando se encuentran a salvo, cada uno tira por un lado. El primo lejano del hombre de negro perece en una explosión. Eché en falta que pusieran la repetición en cámara lenta pero me pareció intuir que el guerrero gigante estaba echo de piedra. Ahora tendré que esperar a que salga el DVD para analizar la moviola.

Kai el Antiguo Novio encuentra a Mika pero la bruja les chafa el momento íntimo, se convierte en dragón y entabla pelea con el mestizo. Kai el Hijo del Viento recuerda las enseñanzas de su maestro demoníaco y en un brinco de visto y no visto clava su espada en el dragón tragón dándole su merecida muerte.

En otra estancia del castillo Oishi y el señor Kira se enzarzan en duelo mortal. Kira es derrotado y su contrincante se lleva la cabeza de recuerdo, no sin antes enseñársela a los combatientes de ambos bandos para que ipsofacto dejen de pelear. Todos los ronin vuelven al castillo de su antiguo señor y una vez allí el shogun, que a estas alturas de película debe estar más que harto de celebrar juicios por desorden público, los condena a muerte por bandidos y gente chunga. Pero como ya sabemos, el shogun tiene un corazón que de grande no le cabe en el pecho por lo que conmuta la pena de muerte por el suicidio, que es tendencia (de ahí lo de la tendencia de suicidio).

Voy rematando. Los ronin supervivientes se preparan para el seppuku y aquí Kai el Repudiado es tonto porque podría haber dicho que no era ronin puesto que no era samurai. Y a lo mejor aprovechando un hueco legal se podría haber salvado de morir. Pero claro, como desde pequeño tenía entre ceja y ceja el ser un samurai como los demás, pues para qué dejar escapar una ocasión de oro como esta?

Y el shogun, que además de ser buena persona es un cachondo mental, cuando están todos a punto de suicidarse le dice al hijo de Oishi, que también está entre los condenados, que él no hace falta que se mate, que por lo menos quede un descendiente de un tipo como su padre que tiene los cojones como la bestia parda del principio de la película. Bueno, creo que no lo dice con esas palabras pero viene a ser el espíritu de su discurso. El chavalín no debe de caber en sí de gozo porque además se le concede el honor de tener que decapitar a su propio padre una vez se clave la daga en el ombligo.

Yo soy el director y pido a los guinistas que me vayan preparando una secuela con el hijo de Oishi ideando una rocambolesca venganza contra el shogun. Pero esta vez con Mario Casas que también tiene los ojos achinados como Keanu Reeves para que no sean todos actores asiáticos desconocidos, qué leches!

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